La disortografía es una dificultad específica para aprender la ortografía en un niño que no presenta, por lo demás, un déficit intelectual, sensorial ni un trastorno importante de la personalidad, y que está escolarizado de forma habitual. Se trata de un trastorno del aprendizaje perteneciente a la familia de los trastornos DYS, igual que la dislexia. De hecho, los niños con dislexia suelen presentar también disortografía, aunque en algunos casos el problema aparece de forma aislada.
En términos sencillos, el cerebro del niño con disortografía encuentra obstáculos para aprender y automatizar la correspondencia entre fonema y grafema. Es decir, le cuesta asociar un sonido con una grafía precisa, y por eso la escritura puede volverse lenta, insegura y llena de confusiones.
Cómo saber si un niño tiene disortografía
Tanto si eres docente como si eres madre, padre o ambas cosas, conviene observar con atención cómo evoluciona la adquisición de la ortografía antes de pensar en una valoración especializada. La disortografía solo se considera un trastorno cuando la dificultad se mantiene en el tiempo. Aprender a escribir es un proceso complejo que exige mucho esfuerzo cognitivo, y algunos niños necesitan más tiempo, más acompañamiento y herramientas mejor ajustadas a su forma de aprender sin que eso implique necesariamente un trastorno.
Ahora bien, si pasa el tiempo, se aplican distintas estrategias de apoyo y, aun así, no se aprecian avances claros, merece la pena consultar con un especialista. La clave está en diferenciar entre un retraso puntual en el aprendizaje y una dificultad persistente que afecta de forma estable a la escritura.
Leer mas
La importancia de las becas en la educaciónSeñales de la disortografía
En educación infantil, algunas señales que pueden llamar la atención son:
- Lenguaje oral con vocabulario limitado.
- Dificultades para situarse en el tiempo.
- Problemas para orientarse en el espacio.
- Escasa comprensión de los sonidos.
- Grafismo irregular y poco preciso.
- Capacidad de memorización reducida.
Más adelante, en la etapa escolar y en la adolescencia, el trastorno puede manifestarse así:
- Dificultades en la lectura: lectura lenta y fatiga rápida.
- Problemas para reconocer las letras.
- Complicaciones al copiar un texto.
- Muchas faltas de ortografía.
- Desajuste entre la comprensión global del alumno y su comprensión de textos escritos.
- Dificultad para identificar el sentido de la lectura.
- Escritura irregular y poco cuidada.
En la escritura, el niño con disortografía puede cometer múltiples confusiones. A veces omite letras, escribe “doze” por “douze” o invierte letras dentro de una palabra, como “hiut” por “huit”. También puede sustituir palabras por otras de significado parecido cuya ortografía conoce mejor. En otros casos, ignora reglas ortográficas que no ha logrado integrar, como los acuerdos nominales, los verbales o aspectos básicos de la gramática. Incluso puede intercambiar letras fonéticamente cercanas, como “pateau” por “bateau” o “fie” por “vie”.

Cómo se diagnostica a un niño con disortografía
Para saber si un niño presenta un funcionamiento disortográfico, es necesario acudir a un logopeda, que realizará una evaluación específica del lenguaje y de la escritura. El objetivo del diagnóstico es identificar con precisión dónde se encuentran las dificultades del alumno para orientarlo hacia los profesionales adecuados. Así podrá recibir apoyos ajustados a sus necesidades y continuar su escolaridad sin quedar marcado por la sensación de fracaso o de exclusión.
Leer mas
Suspensión de visas de EE. UU.: ¿qué significa realmente para quienes sueñan con obtener la green card?Gracias a esta valoración, el especialista también puede descartar otros trastornos del aprendizaje o recomendar nuevas pruebas para comprobar si existen dificultades asociadas, como:
- Dislexia.
- Déficit de cociente intelectual.
- Trastorno por déficit de atención.
- Trastorno psicológico primario.
Qué hacer para ayudar a un alumno con disortografía
Una vez realizado el diagnóstico, el niño puede seguir un tratamiento con una logopeda, con una o varias sesiones por semana según el grado de dificultad. También puede ser útil acudir a un grafoterapeuta o a un psicomotricista, ya que ambos profesionales pueden ayudarle a mejorar los gestos implicados en la escritura.
Además, si tienes un alumno en clase o un hijo con disortografía, puedes poner en marcha distintos apoyos para acompañarlo mejor. La idea no es reducirle exigencia sin más, sino ofrecerle herramientas que le permitan trabajar con menos carga y más seguridad, respetando su ritmo y sus necesidades concretas.

Herramientas prácticas para el alumno con disortografía
El objetivo de estas adaptaciones es facilitar el trabajo escrito y hacerlo menos pesado. También ayudan a que el niño sienta que su dificultad es comprendida y atendida en su totalidad, y no tratada como una simple falta de esfuerzo.
Leer mas
Networking en la Feria de Empleo Americana: el pitch queAlgunas ideas útiles son las siguientes:
- Usar libros audio. La lectura y la escritura pueden resultar agotadoras, por lo que aprender por otras vías ofrece una alternativa válida y eficaz.
- Recurrir a diccionarios y materiales especializados. Existen libros adaptados para personas con trastornos DYS, incluidos diccionarios con tipografías y colores pensados para facilitar la lectura y la adquisición de vocabulario y ortografía.
- Apoyar el aprendizaje con recursos visuales asociados a letras y sonidos, además de recordatorios o pequeñas ayudas para evitar confusiones entre grafías parecidas.
- En el aula, conceder más tiempo en las evaluaciones e incluso valorar si la ortografía debe o no penalizar la nota final, según el objetivo de la prueba.
- Anticipar los puntos en los que pueden aparecer errores, marcando con señales visuales las sílabas conflictivas o las palabras que antes han dado problemas.
- Diseñar las adaptaciones de manera personalizada, porque cada niño presenta dificultades distintas y necesita apoyos ajustados a su propio ritmo.
Cómo afrontar la vergüenza asociada a la disortografía
Las personas con un trastorno DYS suelen arrastrar una autoestima frágil. A menudo se comparan con sus compañeros, que no encuentran las mismas barreras al aprender. A eso puede sumarse el efecto de comentarios poco empáticos o burlas, incluso de algunos docentes que todavía no han recibido suficiente formación sobre las diferencias cognitivas entre alumnos. El resultado es que el niño pierde confianza, teme ser juzgado y acaba sintiéndose en permanente desventaja.
Conviene recordar que el sistema escolar se diseñó pensando en un cerebro infantil considerado “normativo”. Aunque el conocimiento sobre los trastornos DYS ha avanzado mucho, todavía queda camino para lograr una escuela realmente inclusiva, capaz de adaptarse a distintos ritmos y perfiles cognitivos. Además, la escritura sigue ocupando un lugar central en el aprendizaje escolar, lo que hace que las dificultades de estos alumnos se perciban con más fuerza.
Por eso, el problema no radica únicamente en la disortografía en sí, sino también en la falta de entornos suficientemente flexibles para responder a esta especificidad. El cerebro atípico de las personas DYS está siendo objeto de numerosas investigaciones, que intentan comprender mejor el origen de estas diferencias. Los estudios apuntan a que no se trata de un simple déficit, sino de una particularidad con ciertas dificultades para aprender a escribir. Y esa diferencia, lejos de definirse solo por sus límites, también puede estar asociada a otras fortalezas, como una creatividad especialmente viva o una manera más amplia de mirar el mundo.
Leer mas
Guía completa de los programas de preparatoria con visa F-1 en EE. UU.¡Síguenos en Facebook para recibir nuevas publicaciones!
Seguir en FacebookUltimas Entradas Publicadas

¿Qué castillos visitar durante tus vacaciones en la Costa Azul?

Con sus adolescentes, ¿vivir o sobrevivir?

¿El castillo de Angers, un monumento a la gloria de los Plantagenet?

Piezas sueltas: la pedagogía creativa

Los peinados de Marie-Antoinette: el arte de la extravagancia

El gran libro de la psicología positiva de Guila Clara Kessous y Bruno Adler

Cómo detectar la disortografía (signos, diagnóstico)

Los animales en el corazón de la educación

¿Por qué la semana laboral tiene 5 días?


